LA COCA-COLA ¿LA CHISPA DE LA VIDA?

LA COCA-COLA ¿LA CHISPA DE LA VIDA?

Ya hablamos sobre los daños a la salud que puede causar el consumo de Coca-Cola. Explicamos en detalle los peligros del ácido fosfórico, sustancia corrosiva presente en esta popular bebida.

La Coca-Cola contiene cafeína, sustancia sicoactiva que potencialmente puede alterar el pensamiento, el comportamiento y los estados de ánimo de las personas. La cafeína es un estimulante del sistema nervioso central que actúa, después de cinco minutos, aumentando la actividad del cerebro y la vigilia. En dosis muy pequeñas contrarresta la fatiga, estimula la capacidad respiratoria y disminuye la irritabilidad. Una lata de Coca-Cola contiene 50 mg de cafeína. Dosis altas de este alcaloide, mayores de 75 mg, es decir gaseosa y media, aumentan la temperatura y la producción de ácido gástrico, puede

producir ansiedad, irritabilidad, insomnio, sudoración, palpitaciones y hasta diarrea. En las universidades los estudiantes, para resistir las largas jornadas de estudio nocturno, especialmente antes de los exámenes, consumen tinto con Coca-Cola, reforzando la cantidad de cafeína, que, por tóxica, produce falta de sueño…

Como la cafeína puede producir temblor en las manos, las personas que sufran de temblor ni las que sufran de gastritis deberían tomar Coca-Cola. Tampoco las embarazadas deberían consumirla

por los daños potenciales sobre el bebé en gestación. La cafeína interfiere el efecto de los anticonceptivos y de las drogas para el corazón. Además, bloquea el efecto de los medicamentos para la úlcera del estómago y la gastritis; disminuye el efecto sedante de los tranquilizantes y si se asocia con antidepresivos puede elevar la tensión arterial y alterar el ritmo cardiaco. Con la costumbre, inducida por la publicidad de los fabricantes de la negra gaseosa, de comprar grandes cantidades de líquido en empaques de dos y tres litros, la Coca- Cola se transforma en un peligro para nuestros niños en sus hogares.

El efecto espumoso de esta gaseosa se logra gracias al gas carbónico o bióxido de carbono, responsable de la adición psicológica a la Coca-Cola. La mezcla de gas carbónico con la cafeína, es la encargada de este efecto de dependencia leve de la Coca-Cola.

El color especial de esta bebida se debe al aditivo e-150. Pruebas de laboratorio con este colorante demuestran que, en altas dosis, produce deficiencia de vitamina B6, sustancia que actúa en el sistema nervioso acelerando reacciones de las neuronas, manteniendo saludables los niveles de sangre, contribuyendo al metabolismo de las proteínas y de los azúcares sanguíneos. Los niveles bajos de vitamina B6 puede producir anemia, depresión mental, confusión, hiperactividad y caída de niveles de azúcar en

sangre, conocida como hipoglicemia. Como el ácido fosfórico de la Coca-Cola dificulta la absorción de hierro y puede producir anemia, se sumaría a la deficiencia de vitamina B6 para complicar esta enfermedad.

 

Si este producto, mirándolo bien, es casi un veneno, ¿por qué le permitimos a la Coca-Cola o a la Pepsi Cola vivir sin problemas en nuestros hogares? ¿Por qué pagamos con nuestra salud y la de nuestros hijos las ganas de enriquecimiento de sus fabricantes? ¿No les parece que los padres y los adultos tenemos una responsabilidad que no podemos evadir?

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